Surtido de Navidad del Monasterio de Jesús María del Socorro
El Surtido de Navidad del Monasterio de las Monjas Mínimas de Archidona reúne en una sola caja una selección de los dulces más tradicionales elaborados artesanalmente por esta comunidad religiosa.
Con un peso aproximado de 1 kg, este surtido contiene 35 piezas y permite probar seis especialidades diferentes del convento. Una selección especialmente pensada para Navidad, para compartir en familia, acompañar el café o llevar a la mesa después de las comidas y cenas de estas fechas.
En su interior encontrarás:
6 piezas de Aceitados. Una especialidad tradicional elaborada sin manteca, a base de aceite de oliva virgen, harina, azúcar, canela y ajonjolí. Un dulce de sabor clásico cuya elaboración en el convento se remonta a 1551.
6 piezas de Cortadillos. Crujientes y aromáticos, están elaborados con naranja natural, raspadura de limón, aceite de oliva virgen, harina, anís y azúcar. Una combinación especialmente agradable de sabores cítricos y tradicionales.
6 piezas de Mostachones rellenos. Tiernos bizcochos elaborados con huevo, harina y azúcar, rellenos con un delicioso almíbar de boniato. Su interior jugoso los convierte en una de las piezas más singulares del surtido.
6 piezas de Polvo de batata. Un dulce fino y delicado, elaborado artesanalmente y presentado en pequeños rulos envueltos individualmente en papel. Una de esas especialidades conventuales especialmente vinculadas a la época navideña.
5 piezas de Quesitos de almendra. Elaborados fundamentalmente con almendra y azúcar, sin aditivos ni conservantes. Pertenecen a la familia de los dulces de mazapán y destacan por el protagonismo de la almendra.
6 piezas de Roscos de San Francisco. Elaborados con aceite de oliva virgen, harina, azúcar, vino, canela y avellana. Un dulce de sabor tradicional especialmente indicado para acompañar el café o una sobremesa navideña.
En total, 35 dulces artesanales que representan buena parte de la tradición repostera navideña de este singular monasterio de Archidona. Una caja estupenda para descubrir distintas especialidades conventuales, compartirlas durante las fiestas o convertirla en un regalo diferente, cargado de tradición.
Comprar este surtido supone, además, contribuir a mantener viva una forma de elaboración artesanal y un patrimonio gastronómico que las comunidades religiosas han conservado durante generaciones.







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