El alfajor es un dulce con profundas raíces en la gastronomía andaluza, cuyo origen se remonta a la época de Al-Ándalus. El término «alfajor» proviene del hispanoárabe al-hasú, que significa «relleno»
Este manjar ha sido mencionado en documentos históricos desde el siglo XV; por ejemplo, en una carta de 1487, Enrique de Guzmán, segundo conde de Medina Sidonia, elogia los alfajores de la región como un manjar incuestionable
El Convento de Santa Clara de Estepa, fundado en 1599 por los Marqueses de Estepa, se sitúa en el Cerro de San Cristóbal, ofreciendo vistas privilegiadas de la localidad
Desde su fundación, las monjas clarisas han mantenido viva la tradición repostera, elaborando dulces artesanales que reflejan la rica herencia cultural de Andalucía. Los alfajores son una muestra de esta dedicación, combinando ingredientes de alta calidad con técnicas ancestrales para crear un producto que deleita los paladares más exigentes.
Al disfrutar de estos alfajores, no solo se saborea un delicioso dulce, sino que también se apoya la labor y el sustento de la comunidad religiosa que los elabora, contribuyendo a la preservación de tradiciones centenarias. Estos alfajores son ideales para acompañar una taza de café o té, compartir en reuniones familiares o regalar en ocasiones especiales, llevando consigo el auténtico sabor de la repostería conventual andaluza.
Si quieres conocer más sobre las Clarisas, puedes leer su historia en este artículo de nuestro blog.
INGREDIENTES:
Almendra (38%), azúcar, miel, batata confitada, canela, sésamo, matalahúga y especias
Peso neto: 250g
Caducidad: 6 meses
Consérvese en un lugar fresco y seco.

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